Alejandro Dolina anoche en su programa “La venganza será terrible” dijo -entre otras cosas- lo siguiente:
“El pecado espantoso de ser otro, [...] no se puede torcer un deseo dormido, un deseo dirigido a otra persona. Por mucho que uno haga, por más que te hagas el simpático, por más que obsequies, por más que pidas, solicites, muestres tus destrezas. Sos otro, no sos el que tengo en el corazón, sos otro. Y cuando preguntan: “¿A usted le gustan las rubias, las morochas o las pelirrojas?” La respuesta es “no lo se”. No me gustan esas categorías, no me enamoro de categorías -dice el tipo-, me enamoro de personas, quizás de muchas, quizás de una, pero que tienen nombre y apellido y el que es otro, es otro, por más que también tenga el mismo color de pelo, las mismas características o las mismas destrezas, [...] así que, esperar y que venga otro es la peor frustración.”
Impecable.